miércoles, 2 de mayo de 2007

Humor y erudición inútil en Ben Schott

Una miscelánea curiosa con el objetivo de divertir a todos
RAQUEI COBA BALADA/
10-3-2004 11:25:48

BARCELONA. Leer un libro consiste en dejarse llevar por la historia narrada, transportarse al lugar de los hechos, vivir las mismas aventuras que sus protagonistas o reflexionar ante cada palabra nueva. Un buen libro se considera a aquel que atrapa, que hace que el lector lo devore con ansia y avidez. En cambio, Ben Schott ha escrito uno ideal para leerlo en el lavabo y que se no se empieza por la primera página,si no que el inicio de la lectura es más bien una elección hecha al azar, según sus propias palabras. El autor es responsable de hasta la última coma que aparece en «Miscelánea original» (Aleph), Schott tiene claro que su obra debía ser visual y didáctica, sin privilegiar la forma sobre el fondo «el aspecto y el diseño es tan importante como el contenido del libro. Porque a veces el secreto está en dar información normal y hacerla interesante».

Vecinas y lenguas

Por ejemplo, este no es el primer libro que recoge las palabras que una lengua adopta de sus vecinas, la novedad que presenta reside en la presentación de este planteamiento, que se le ocurrió estando en la ducha, pues no queria hacer una simple lista de vocablos y optó por crear frases tales como: «El almirante soñaba con el harén, en la alcoba y refugiaba su pena en la alquimia del alcohol, cuando le sirvieron una bandeja de alcuzcuz y ajonjolí». Apuestas como estas dotan de la personalidad de Schott a cada página, no es más que un compendio de curiosidades, en el fondo. Su mismo autor reconoce esta calificación pero se resiste a definirlo, pues cree que esta descripción le resta atractivo y lo hace aburrido. Aunque, guste o no guste es innegable que no deja impasible, cuando se abre siempre produce una reacción instantánea.

En manos de la suerte dejó el autor la creación de este su primer libro ya que «hay muchos libros ordenados y lógicos, pero no todos tienen que ser así. A mí me divertía mucho hacer uno que fuera todo al azar. Nadie lee enciclopédias, una página después de la otra». La estética del volumen, pequeña y sobria, es debida a la intención de su creador de conseguir que evocar en la mente del lector la sensación de que lo habías tenido antes entre tus manos, un libro que pareciera familiar pero que fuera diferente. Este era el desafío aceptado.

http://www.benschott.com/en/index2.html

1 comentario:

Matias Nicolaci Moreno dijo...
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