sábado, 9 de junio de 2007

Locura y poesía

Filosofía y Poesía

Montserrat Álvarez / Cristino Bogado



Cuando nos iniciamos, muy a pesar nuestro, en los misterios de la vida intelectual -nos referimos en esta conferencia por turnos y a dos voces al período de nuestra infancia y adolescencia consumido por la escolaridad a la que se nos destina habitualmente-, una de las disciplinas que más ajenas se nos antojan a cuanto hay en nosotros digno del nombre de “humano”, una de las que más alejadas nos parece estar de lo que suele ser el curso espontáneo y adecuado de nuestras reflexiones, una de las que menos aparenta concernirnos, pero, en primer lugar, la más aburrida de todas –lo que ya es mucho decir – es la maldita filosofía. Nada nos parece tan distante de todo lo que verdaderamente importa como las refocilaciones porcinas del entendimiento entre los fangos del raciocinio, jugueteos estériles de eunucos. Podemos obstinarnos en imitar a los filósofos en sus recreos onanistas, ya sea por el vanidoso anhelo de asemejarnos a ellos ante los deslumbrados ojos de nuestros conciudadanos, ya sea por la noble aspiración de perfeccionarnos intelectual y moralmente, ya sea por una mezcla de ambas pretensiones. Pero por más que intentemos auto-convencernos de que disfrutamos con tan insulsas actividades, o incluso de que hemos nacido para ellas, algo en nuestro interior se rebela y nos grita que el monstruoso, bellísimo, sacrosanto misterio de la vida no puede ser afrontado con la ecuánime indiferencia de los cálculos mentales, sino con el sublime ardor de la poesía. No con la serenidad tediosa del filósofo, sino con el apasionamiento del poeta.
Pero tenemos algo que decir, una lanza que romper en defensa de la filosofía. Y es que la filosofía, alguna vez, allá en sus rosados albores helenos, fue algo diferente de lo que el colegio nos enseñó y de aquello en lo que, efectivamente, se ha convertido para los más. Hubo un tiempo radiante en el que no se había efectuado aún el divorcio entre filosofía y poesía. La lengua de la filosofía no fue siempre esta petulante prosa didáctica que empleamos hoy en nuestra decadencia. No. El filósofo, en su juventud, fue un mago, un chamán, un poeta. Recordemos la exaltación y la belleza –pero, ante todo, la soberbia carencia de lógica- de los textos que nos legaron los presocráticos. Su oscuridad, como la del oráculo, es índice de la procedencia divina, no humana, de la filosofía, pues la lengua de los dioses es absolutamente heterogénea con respecto a la lengua de los hombres (“El señor cuyo oráculo está en Delfos ni afirma ni niega, sino que indica”, dice Heráclito). La decadencia en la que estamos sumidos actualmente se inicia muy temprano, si enfocamos las cosas desde este ángulo, y, más concretamente, con la pretensión platónica de inteligibilidad, posteriormente sistematizada por Aristóteles bajo la forma de toda una metodología del pensar con “corrección”. Esta pretensión de inteligibilidad implica una desmitificación de la filosofía, su traslación del plano sobrenatural al plano natural. Es entonces cuando surge la especie más tediosa y menos filosófica del filósofo: el filósofo del “sano buen sentido”.
La tesis central que intentaremos defender aquí es la siguiente: que, como ya se ha insinuado más arriba, filosofía y poesía tienen un origen común en la locura. Presentaremos sucintamente cinco argumentos o pruebas a favor de esta tesis, a primera vista sui generis. Las presentaremos apenas esbozadas, pese a que requerirían un desarrollo más detallado, lo cual nos obligará a incurrir en la falacia de apelación a la autoridad, pues todas estas pruebas proceden de prestigiosos pensadores: Colli, Platón, Benn, Montaigne y Schopenhauer.

1. EL ORIGEN DE LA FILOSOFÍA ES LA LOCURA (GIORGIO COLLI )
Colli ha bañado en una luz nueva las conocidas tesis nietzscheanas sobre lo dionisiaco y lo apolíneo. Apolo inspira la manía (que no es sino una forma de la locura). Apolo no es meramente la divinidad mesurada, equilibrada, armoniosa, profundamente aburrida y antipática que ve Nietzsche, sino una fuerza que abarca la inmensidad y la desmesura de lo profundamente irracional o suprarracional. La locura no es, pues, privativa de Dionisos. El mismo carácter místico y extático de Apolo, que se manifiesta en la oscuridad del oráculo, en la exaltación de la pitonisa, es el combustible de las infundadas imaginaciones milesias, de la delicada lírica parmenídea, del hermetismo heraclíteo. La locura es la madre de la filosofía. Pensemos en las recientes investigaciones que han confirmado el origen asiático y nórdico de Apolo, llamado el Hiperbóreo, por un lado, y, por otro, en la tenaz persistencia del chamanismo en el Asia Central. A la luz de los nuevos datos, ya no es posible pensar en la lógica o en la “cordura” como los únicos emblemas de la filosofía.

2. LA POESÍA ES FRUTO DE LA PERDIDA DE RAZÓN (LOCURA), NO DE LA TÉCNICA (PLATÓN) Todos los poetas épicos, los buenos, no dicen por arte, habilidad u oficio sus bellos poemas, sino por endiosados y posesos. Igualmente, los buenos poetas líricos: así como las coribantes no están en sus cabales cuando bailan, así tampoco los poetas líricos cuando componen sus bellos cantos. Aquéllas, apenas pisan la armonía y el ritmo, caen en trance báquico y quedan posesas; éstos, los poetas, son incapaces de crear hasta que no se endiosan y enajenan, hasta perder la razón entera. Porque al hombre razonable le es del todo imposible poetizar. El dios, arrebatándoles la cordura, usa a los poetas como servidores. En el ámbito de la palabra trabajada por los poetas surgió la filosofía; en este sentido, la filosofía es hija de la poesía. El poeta no es un técnico: es un entusiasmado, un enajenado, un maniaco. La poesía es theis moira, don divino. El discurso sobre la locura que Sócrates desarrolla en el Fedro contrapone desde el principio la locura al control de sí y, con una inversión paradójica para nosotros los modernos, exalta la primera como superior a la segunda. Los bienes más grandes llegan a nosotros a través de la locura. La profetisa de Delfos y las sacerdotisas de Dodoma, en cuanto poseídas por la locura, han proporcionado a Grecia muchas y bellas cosas, tanto a los individuos como a la comunidad. Apolo y Dionisos tienen una afinidad fundamental, precisamente en el terreno de la manía: juntos abarcan completamente la esfera de la locura.
3. LA ANORMALIDAD FÍSICA O PSÍQUICA DE TODO POETA (GOTTFRIED BENN)
El arte crece en suelo paradójico y la lógica fracasa ante su elocuencia y no menos ante sus contradicciones y paradojas. Rousseau, que escribió la obra más famosa y duradera de la literatura sobre la educación infantil, en la que dedica páginas enteras a la alimentación de las nodrizas :“carne: ésta no calentará su leche y a la consistencia de los colchones o al momento del despertar –para que el niño no pierda la experiencia de la salida del sol en el día de San Juan-, hizo llevar a los cinco hijos ilegítimos que le había dado Teresa Levasseur a la inclusa, sin preocuparse en lo sucesivo de ellos un solo momento. El Viaje de invierno de Schubert, hoy pieza fuera de programa, brillante, de favoritos de laringe ondulada, debía su origen a tormentos indescriptibles y a una depresión profunda y manifiestamente clínica. La fila de paralíticos entre los genios es enorme, la lista de los esquizofrénicos incluye los nombres más célebres, y todo esto no es algo casual, suplementario, accidental, sino que es esencia, sangre y suelo de lo creador, abrevadero del espíritu. Sólo entre los ciento cincuenta genios de Occidente encontramos cincuenta homoeróticos, variantes de impulsivos y toxicómanos en bandadas, solteros y sin hijos como regla general, inválidos y degenerados en un porcentaje altísimo. Lo productivo, dondequiera que aparezca, está mezclado con anomalías, taras, estigmas y paroxismos. Naturalmente, tenemos en contrapartida a Goethe o a Rubens, ricos, equilibrados, casi exentos de narcóticos y venenos; si uno quisiera representarse a los dioses, ahí están, pero son una excepción. Está notoriamente claro –estadísticamente claro- que la mayor parte del arte del medio milenio pasado es arte de elevación por sobre la miseria física y mental de psicópatas, alcohólicos, anormales, vagabundos, hospicianos, neuróticos, perversos, degenerados, orejasgachas, tosedores: ésto fue su vida, y ahora sus bustos están en la Abadía de Westminster y en el Panteón. Y sobre ambos se alzan sus obras, intachables, eternas, flor y resplandor del mundo. Esto es el arte, y con ello no se quiere brindar una carta de franquicia para cerdos y parásitos: el sólo enseñar la trompa no es una cédula de identidad; es una trompa, no un ala –puesto que hablamos de vuelo.

4. LA FILOSOFÍA ES POESÍA SOFÍSTICA, EN CONTRAPOSICIÓN A LA NATURALEZA, QUE ES POESÍA ENIGMÁTICA (MICHEL DE MONTAIGNE)
¿No es osada la filosofía estimando que los hombres producen sus efectos mayores y más próximos a la divinidad cuando están fuera de sí, furiosos e insensatos? Mejoramos cuando quedamos privados de razón. Los caminos naturales para entrar en la mansión de los dioses son el furor y el sueño. La dislocación que causan las pasiones en nuestra razón nos hace virtuosos; y la extirpación de dicha facultad, producida por la insania o la imagen de la muerte, nos convierte en profetas y adivinos. El puro entusiasmo que la santa verdad inspira en el espíritu filosófico le hace confesar a éste que el estado sereno y tranquilo que la filosofía aspira a producir en nosotros no es la condición más perfecta de nuestra alma. Nuestra vigilia duerme más que el sueño. Nuestra sapiencia es menos sabia que la locura. Nuestros sueños valen más que nuestros razonamientos, y el peor lugar en que podemos situarnos somos nosotros mismos.
Montaigne halla en Platón la sentencia de que la naturaleza es sólo poesía enigmática, pintura velada y tenebrosa a través de la que se traslucen falsas claridades para dar alimento a nuestras conjeturas. Entonces, en efecto, la filosofía no es sino poesía sofística. ¿De dónde sacaron su autoridad los escritores antiguos, si no de los poetas? Los primeros sabios y filósofos fueron poetas ellos mismos y trataron los asuntos filosóficos según los usos de la poesía. Platón no fue más que un poeta desenfrenado.

5. EL ARTE (LA POESÍA) ES OBRA DEL GENIO (EL LOCO) DE LA SOCIEDAD, QUE VE, SALVA Y SE PIERDE EN SU CONOCIMIENTO (ARTHUR SCHOPENHAUER)
El arte es obra del genio. Desde una vecindad con Platón, Schopenhauer va más lejos que el ateniense al atribuir al arte el conocimiento de las ideas y restringir la ciencia al ámbito de la apariencia, la ficción y el sueño. El genio es mediador y demiurgo. Su conocimiento es intuitivo, no abstracto. Necesita de la fantasía para suplir la deficiente realización de las ideas en las cosas. Esto le lleva a las fronteras de la demencia desde el punto de vista del hombre común, que, frente a ese conocimiento intuitivo, requiere del conceptual. La tragedia es la culminación de la poesía. Y también la exposición de la cara pavorosa de la vida –puesto que lo que en la tragedia expía el héroe no son sus pecados personales o privados, sino el pecado original, la culpa misma de existir-. La verdadera filosofía tendría que ser capaz de explicar conceptualmente lo indecible: la música, la poesía, el arte. La poesía contribuye a resolver el enigma de la vida; es, pues, conocimiento, pero no salvación, porque sabe que, en rigor, no hay salvación posible.

CONCLUSIÓN
Estos cinco textos son reductibles entre sí y hablan elocuentemente a favor de la tesis que intentamos ilustrar con esta conferencia. Postular que la filosofía y la poesía tienen un origen común o que, en cierto sentido –en sus momentos de mayor autenticidad y vigor-, son la misma cosa es particularmente relevante a la luz de cierto “giro estético” asumido por el pensamiento filosófico contemporáneo, suerte de contrapartida de la doctrina hegeliana del fin del arte y de respuesta a la presunta insuficiencia de lo artístico frente a la razón reconciliada. Benjamin ante el Ángel de la historia de Klee o ante el Baudelaire de París, capital del siglo XX o Heidegger frente a los zapatones de Van Gogh o los versos de Hölderlin disipan la superstición tradicional según la cual el lugar de la verdad es la razón y sólo la belleza lo es el del arte –“la obra de arte”, dice Heidegger, “es la puesta en obra de la verdad”, y con ello se suma al sentir de aquel Schelling que afirma que “la verdad centellea en el arte”. La otrora atrevida prescripción de Schlegel que exigía de los filósofos que imitasen a Homero se ha vuelto un lugar común en numerosos sectores del panorama actual. Pero ahora, agotado el tiempo concedido a los conferencistas, sólo nos queda despedirnos con unos versos que apoyan mejor que todo lo antedicho, y, además, con la sutil elegancia de lo obvio y de lo tácito, la tesis formulada; versos éstos, de Teognis de Megara, donde la poesía y la filosofía mezclan sus aguas en un solo cauce, siendo ya imposible distinguir la verdad de la belleza, tan separadas por la tradición:


De todas las cosas, la mejor es no haber nacido
ni ver como humano los rayos fugaces del sol,
y, una vez nacido, cruzar cuanto antes las puertas del Hades
y yacer bajo una espesa capa de tierra bien tumbado.

Muchas gracias.


Asunción, Encuentro Internacional “Poetas en la Bahía”, noviembre de 2001.









NOTA BENE:–Y, DE HECHO, COMENTARLO TAMBIÉN CON CUALQUIER POSIBLE LECTOR DE LO ANTEDICHO-: RELEYENDO, DESPUÉS DE MÁS DE TRES AÑOS, ESTAS VIEJAS NOTAS PERGEÑADAS PARA UNA CONFERENCIA QUE CRISTINO Y YO DIMOS A DOS VOCES (YO DESARROLLABA EL PUNTO 1 Y ÉL EL 2, O A LA INVERSA, Y ASÍ SUCESIVAMENTE), ME PERCATO DE QUE, SIN LAS GLOSAS Y MARGINALIAS ORALES CON QUE LAS COMPLETAMOS EN AQUELLA OCASIÓN, PECAN DE EXTREMA INCOHERENCIA. ELLO NO IMPIDE QUE HAYAN SIDO PUBLICADAS TAL CUAL LAS VES EN UN DIARIO BRASILEÑO –UN POETA DE AQUEL PAÍS NOS PIDIÓ AL TERMINAR UNA COPIA DEL ESCRITO Y LO PUBLICÓ GENEROSAMENTE Y, POR LO VISTO, PASANDO POR ALTO SU CARÁCTER ESQUEMÁTICO-, SIN QUE NOS PERCATÁRAMOS DE ESTE IMPASSE. PERO AHORA ME HE DADO CUENTA DE QUE REQUIEREN MUCHAS EXPLICACIONES –NO QUEDA CLARO DÓNDE TERMINA LO QUE DICEN LOS AUTORES CITADOS Y DÓNDE ENTRAMOS NOSOTROS, POR EJEMPLO, Y EL PUNTO RELATIVO A GOTTFRIED BENN, EN ESPECIAL, RESULTA PARTICULARMENTE OSCURO POR NO CONSTAR POR ESCRITO EN ÉL SU RELACIÓN CON LA TESIS DEFENDIDA, ETCÉTERA-. EN FIN, ÉSTOS ERAN APUNTES QUE EN SU MOMENTO SE COMPLETARON A VIVA VOZ, PERO, COMO QUIERA QUE NO QUEDA REGISTRO DEL DESARROLLO ORAL DEL ESQUEMA, SI SU LECTURA NO ES LO BASTANTE CLARA ASUMO TODA LA RESPONSABILIDAD DEL CASO, PUES POR LAS BARBAS DE VULCANO QUE NO ME HABÍA DADO CUENTA DE LO ESCUETAS QUE ERAN ESTAS NOTITAS. RENDIDAS EXCUSAS. PARA ULTERIORES –Y MERECIDAS- ACLARACIONES, LOS LECTORES Y TÚ YA SABEN DÓNDE ENCONTRARME EN EL ÉTER VIRTUAL DEL CYBERESPACIO.

10 comentarios:

Rain (v.m.t.) dijo...

La idea de salvación que da al que acomete las palabras, poesí, narrativa (poética en la prosa) se comprende desde una visión no cristiana. Una salvación que no arranca al individuo de la soledad extrema...
sólo eso, Kurubeta: espero tu seguimiento a este comentario.

kurubeta dijo...

Rain, este tema lo exhumó en un post reciente la Vero...la poesía de Teognis es claramente pagana, pero también de aristocratismo espiritual que no es necesariamente compatible con la trivialidad generalizada, la homogenización por lo bajo, o lo mediocre de la posmodernidad...No hay salvación en ningunio d elos paradigmas...En la pagana, la escritura es de todos modos más valorada que en la nuestra...me quedo, personalmente con el mundo de Teognis...Saludetes

Cristina Chain/ Huir dijo...

nada más pagano que mi altar en el balcón...
maná maná

Rain (v.m.t.) dijo...

Kurubeta, ¿crees que realmente es absoluto lo de la mediocridad entre los escritores posmodernos?

Vero dijo...

"Hay salvación, pero no para nosotros" le dice Kafka a Brod. Gracias.

kurubeta dijo...

Personalmente no me interesa ninguna nocion de salvacion, de hecho suena muy cristiano...No sé de ke habla Kafka...ke yo sepa él no era sionista como si aparentemente Celan...Tampoco la de la inmortalidad postuma de los escritores, si ahora los hombres son necios no sé poreke manhana los erían menos, ahi veo o huelo un progresismo cerebral que no sé de donde surgirá...No me interesa la fama actual ni la la d ela gloria eterna...estamos fritos desde el comienzo....Lo d ela mediocridad posmoderna no es totalmente negativo: implica nada màs, Rain, que hemos tomado conciencia d ela inutilidad del arte, de su ludismo al pedo, de ke da igual el arte como cualquier otra cosa...Para ke matarse llevando una vida sufriente y sacrificada si depois la fama o prestigio o canon futuros te palearan la arena d el olvido, o si tienes la suerte jansenista, es decir puro azar maldito, serás reconocido!!!ese juego e slo ke molesta, kedar en manos del azar, de la estupidez....

Cristina Chain/ Huir dijo...

yo me refería a este post...y lo puse en el primero...es que me llama la atención,... porque el antropósofo se guardaba toda la información..no podríamos haber escrito ni la primera parte de un tratado.
comunication let´s me down.

ya no lo publiques...sweet

Cristina Chain/ Huir dijo...

save me...like superman?

Vero dijo...

Kuru, una cosa: no dije que me gustó esa ligazón en los textos entre poesía, filosofía y locura. Por ahí venía el escueto "gracias", sí, es cierto, lo de Benn viene bien con lo que decía el otro día.
La otra: se ve que donde veo humor vos no y viceversa (o vi cerveza, como dice un amigo). Cuando leí lo de Kafka me pareció que más bien le estaba tomando el pelo a Brod, para que no fuera tan solemne. Inés (de El Bosque de los Signos) posteó el fragmento del laburo de Benjamin hace poco, lo pego acá, quizás te interese, si no disculpá que suelte semejante rollo:
Recuerdo -habla Max Brod- una conversación con Kafka, cuyo punto de partida era la Europa actual y la decadencia de la humanidad. Somos -dijo- pensamientos nihilistas, pensamientos de suicidio que afloran en la mente de Dios. Esto en principio me hizo pensar en la visiòn del mundo de la gnosis: Dios como demiurgo maligno y el mundo como su pecado original. Oh, no-dijo- nuestro mundo es sólo un mal humor de Dios, un mal día. ¿Habría entonces esperanza fuera de esta manifestación, de este mundo que conocemos? Sonrió.
Sin duda, mucha esperanza, infinita esperanza, pero no para nosotros.

KuruPicho dijo...

Vero, no te preocupes, me interesa...Busqué de echo lo de Bosque de signos y nada, así que me viene de perillas...Pero tienes razón mi humor se solivianta ante conceptos que no entiendo como el de "salvación"...No sé qué hay que salvar, quién tiene que salvar, de qué hay que salvar...,etc...Saludetes